Una intervención quirúrgica tiene como objetivo resolver una patología del paciente (como puede ser, por ejemplo, un problema de corazón), o bien mejorar una situación que pudiera agravarse en el futuro, entre otras cuestiones.
En las intervenciones quirúrgicas se utiliza anestesia, ya sea de forma local o por medio de anestesia general. El uso de la anestesia, cuando no se efectúa correctamente, puede derivar en un estado de coma del paciente. No obstante, el citado coma que referimos puede darse también por otros supuestos, como puede ser un infarto durante la operación, una hemorragia, etc.
Este tipo de casos se han dado en los últimos años en los Tribunales españoles. Así, por ejemplo, podemos citar un caso que tuvo lugar en el año 2015, cuando un paciente de 68 quedó en estado de coma vegetativo después de ser operado de un nódulo en el cuello. El paciente entró en parada cardiorespiratoria y, posteriormente, en el citado coma. Además de este hecho, también se detectó que el consentimiento informado (un documento que se debe firmar antes de una intervención) estaba manipulado. Se trataba, en definitiva, de un paciente sano que sufrió lesiones irreversibles tras una operación, quedando en un estado vegetativo. Por todo lo ocurrido, la Audiencia Nacional condenó al Ministerio de Defensa al pago de 300.000 euros.
A este tipo de situaciones se les puede considerar negligencias médicas, es decir, conductas que por acción u omisión, se apartan de los estándares médicos establecidos. Si el personal sanitario no ha actuado adecuadamente en base a dichos estándares, estaríamos ante un caso de negligencia, que también es conocida como mala praxis. En dichos supuestos, el paciente (o sus familiares, en caso de que por ejemplo se hubiera producido un fallecimiento) tiene derecho a reclamar una indemnización no solamente las secuelas o lesiones físicas, sino también otro tipo de cuestiones, como el daño moral y la incapacidad para trabajar o para llevar a cabo las actividades habituales del día a día.
Conviene señalar que, cuando se dan casos de este tipo, se debe dejar constancia de lo ocurrido en el centro sanitario donde ha tenido lugar la mala praxis. Esto es muy importante, ya que no solo se pone sobre aviso lo que ha pasado, sino que permite al centro médico tomar medidas urgentes y, de esta forma, se podría evitar que un nuevo paciente también sufra secuelas en el futuro.
También es fundamental guardar todos los documentos que podamos tener con respecto al procedimiento médico que haya transcurrido. Estos documentos, en algunos casos, ya constarán en el centro sanitario (como el historial clínico), pero igualmente, cualquier copia que nos entreguen deberemos conservarla. Los documentos más habituales suelen ser resultados de análisis, radiografías o tomografías, ecografías, etc.
De forma paralela a estas cuestiones, se buscará siempre la defensa de un abogado, preferiblemente especializado en Derecho sanitario. Es el caso de nuestro Despacho en Málaga (que también presta servicio en los siguientes municipios de la Costa del Sol: Torremolinos, Benalmádena, Mijas, Fuengirola, Marbella, Manilva, Casares, Estepona y Benahavís.), donde nuestro equipo cuenta con años de formación y experiencia en este sector, habiendo resuelto previamente numerosas reclamaciones por negligencia médica. Si usted o un familiar creen haber sido víctimas de este tipo de situaciones, le rogamos que contacten con nosotros para poder analizar el caso de forma más personalizada. Para ello, solo tiene que llamar por teléfono o dejarnos sus datos a través de nuestra web, y le daremos respuesta lo antes posible. Recuerde que el plazo para reclamar una negligencia según el tipo de centro ante cual nos encontremos (centro privado o Seguridad Social), siendo más breve el plazo cuando estamos ante centros públicos. Por eso, lo mejor es que contacte con nosotros tan pronto como sea posible, para no perder el derecho a una posible indemnización.
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